La brecha digital y un nuevo año escolar: un reto en medio de una pandemia
El avance de la pandemia provocada por la COVID-19 en República Dominicana, con más de 100 mil personas contagiadas y 2 mil fallecidos, ha supuesto un reto para todos los sectores, especialmente para el sector educativo. La formación de estudiantes de distintos niveles preocupa, pues el regreso a las aulas preveía en principio agrupar a los alumnos en espacios cerrados.
Dadas las experiencias de rebrotes en otros países, las estrategias tenían que ser diferentes para evitar que las aulas se convirtieran en focos de nuevos contagios.
En mayo, el Consejo Nacional de Educación se reunió y estableció como fecha de inicio del año escolar 2020-2021, el 24 de agosto. Un par de meses después, el 13 de julio, el entonces ministro de Educación, Antonio Peña Mirabal, planteó la posibilidad de un inicio de clases semipresencial, con secciones divididas en dos, para mantener el distanciamiento social conforme al protocolo diseñado para ello. No obstante, tras el cambio de gobierno, la nueva administración del Partido Revolucionario Moderno (PRM), con Roberto Fulcar como nuevo ministro de Educación anunció que el inicio del año escolar sería el próximo 2 de noviembre, de forma no presencial y a distancia.
Para poder llevar a cabo esta labor, dentro de un sistema educativo deficiente, especialmente en las áreas de Tecnologías de la Información y Comunicación y alfabetización digital, la nueva ejecutiva presentó su Plan de Educación 2020-2021. Este plan incluía la formación y capacitación a profesores, la orientación a padres y madres y la ambientación a estudiantes. Además se crearía una infraestructura, apoyada por la OPTIC para llevar Internet a todos los hogares, la entrega de computadores y dispositivos electrónicos y la creación de materiales de estudio virtuales, así como el desarrollo de programas educativos adaptados para televisión y radio.
A finales del pasado año escolar, el sistema educativo tuvo que dar un giro, viéndose obligado a concluir el programa de docencia de manera virtual, valiéndose para ello de plataformas como Zoom, WhatsApp o Team. Este hecho sentó un precedente y las nuevas medidas tomadas por el Ministerio de Educación, pueden tener éxito en el futuro próximo, pues la experiencia previa puede verse reforzada de cara al inicio del nuevo año escolar.
La educación digital surge como una salida para garantizar que los estudiantes puedan seguir con su formación, pero debemos ser conscientes de que ésta a su vez genera otras dificultades relacionadas con el acceso a las herramientas tecnológicas, a los equipos y servicios de conectividad y a las competencias de docentes y alumnos para su uso adecuado.
En este sentido el Ministerio de Educación debería contar con el máximo apoyo de todos los agentes involucrados en el proceso de enseñanza-aprendizaje, especialmente con las bibliotecas, pues son aliadas estratégicas en el desarrollo educativo. Éstas no solo facilitan materiales de estudio sino que tienen la capacidad de formar en el uso correcto de la información y de las TIC, ayudando así a reducir la brecha digital.

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